LA HETEROGENIEDAD INOBSERVABLE EN LA EVALUACIÓN DE POLÍTICAS PÚBLICAS: EL CASO DE LOS IMPUESTOS SOBRE LAS BEBIDAS AZUCARADAS.

Jaime Pinilla Domínguez. Departamento de Métodos Cuantitativos en Economía y Gestión, Universidad de Las Palmas de Gran Canaria; y Jaume Puig-Junoy, Barcelona Management School (BSM-UPF), Universitat Pompeu Fabra (UPF)

Teng A.M, Jones A.C, Mizdrak A, Signal L, Genç M, Wilson N. Impact of sugar‐sweetened beverage taxes on purchases and dietary intake: Systematic review and meta‐analysis. Obesity Reviews, 2019 Jun; 20:1187-1204.

Objetivo

Evaluar el impacto de los impuestos sobre bebidas endulzadas con azúcar (SSB) en las compras/consumo de bebidas y en la ingesta dietética de la población.

Material y Método

Revisión sistemática internacional de estudios cuantitativos. Hasta junio de 2018 se realizan búsquedas en las bases de datos de Medline, EconLit, Google Scholar y Scopus. Los efectos sobre las compras/ventas e ingesta (cantidad, calorías o frecuencia) de los diferentes estudios se combinan mediante un metanálisis. Se tienen en cuenta las diferencias en la cuantía y diseño (estructura fiscal) del impuesto, la jurisdicción (ciudades, regiones o países) y la calidad del estudio. El estudio se registró en PROSPERO (CRD42018100620).

Resultados

Se seleccionaron un total de 22 estudios, utilizando 15 de ellos en el metanálisis y 17 resultados de interés. El equivalente a un impuesto SSB del 10% se asoció con una disminución promedio en las compras de bebidas y la ingesta alimentaria del 10% (IC 95%: −5.0% a −14.7%, n = 17 estudios, 6 jurisdicciones diferentes) con una considerable heterogeneidad entre los resultados (I2 = 97%). El equivalente de un impuesto SSB del 10% también se asoció con un aumento no significativo del 1.9% en el consumo total de bebidas no gravadas (por ejemplo, el caso del agua) (IC 95%: −2.1% a 6.1%, n = 6 estudios, 4 jurisdicciones).

Conclusiones

Los resultados respaldan la evidencia de que los impuestos sobre SSB reducen las ventas, compras e ingesta dietética de SSB. Se recomiendan mayores impuestos para conseguir mayores caídas en el consumo. Para las jurisdicciones que ya tienen impuestos, es importante monitorizar la evolución del impacto utilizando múltiples fuentes de datos.

Financiación: El estudio se ha beneficiado de una beca del Health Research Council (HRC) of New Zealand.

Correspondencia: Andrea M. Teng. Department of Public Health, University of Otago, Wellington, New Zealand. Correo electrónico: andrea.teng@otago.ac.nz

Comentario

 Para aceptar una nueva tecnología sanitaria exigimos la demostración de su efectividad según unas reglas establecidas y después de recopilar datos a largo plazo. Esperamos por tanto un tiempo prudencial para verificar los resultados. Sin embargo, cuando ponemos en marcha una política de salud pública queremos demostrar su funcionamiento y buenos resultados de forma inmediata, antes de que otros investigadores se nos adelanten. Por un lado, cada maestrillo tiene su librillo y utiliza la metodología en la que confía o maneja adecuadamente, por otro, cada investigador dispara con la munición que tiene y cuanto antes, no sea que nuestros competidores derriben antes el objetivo. Al año/mes siguiente, de aprobarse una intervención recopilamos los datos a los que tenemos acceso y nos aventuramos a medir el impacto. En no pocas ocasiones, datos privados no accesibles y resultados no replicables por otros investigadores. Los efectos de los impuestos sobre SSB en Europa se publican 2-3 años después de la entrada en vigor del impuesto, 3 años más tarde en Chile y Méjico, 1 año después en Berkeley y Filadelfia. 

Esta revisión sistemática y metanálisis que se comenta, excelente y muy minuciosa, es un buen ejemplo, a nuestro entender, de las consecuencias de tanta prisa. Una heterogeneidad enorme entre los resultados de cada estudio. Los autores del trabajo comentado obtienen un I2=97%. Este parámetro proporciona una estimación de la variabilidad entre los estudios respecto a la variabilidad total, dicho de otro modo, la proporción de la variabilidad debida a diferencias reales entre los estimadores respecto a la variabilidad debida al azar (una especie de coeficiente de correlación intraclase/intraestudio). La heterogeneidad es buena para muchas cosas, pero en un metaanálisis necesitamos la menor variabilidad posible entre los estudios si queremos combinarlos correctamente, un I2=<25% es lo deseable para evitar mezclar churras con merinas.

Los resultados varían significativamente entre las jurisdicciones/regiones/países analizados, lo que sugiere que el contexto del país, y/o el diseño de los impuestos pueden ser importantes para el impacto de los impuestos sobre SSB. Otras fuentes de heterogeneidad en los estudios revisados en este trabajo son: 1) los datos disponibles: la elección de las variables de interés, algunos miden el consumo a través de ventas o compras en supermercados otros utilizan datos recopilados mediante encuestas de salud o nutrición, 2) la metodología: series temporales interrumpidas, análisis “before and after”, o con datos de corte transversal, y 3) lo que en nuestra opinión resulta más relevante es la NO inclusión de factores de confusión. Sólo 8 de los 22 estudios seleccionados en esta revisión incorporan los factores de confusión adecuados. En el caso de las ciudades, las compras se desplazan fuera de las mismas.

Poner el foco únicamente en reducir el consumo de bebidas azucaradas tampoco es, desde el punto de vista del coste-beneficio, garantía de mejora del bienestar social. Por un lado, la reducción deseable es aquella que corrige externalidades e internalidades, si se acepta la existencia de éstas últimas. Por otro lado, es más relevante la reducción del consumo de azúcar que la de las bebidas afectadas por el impuesto, las cuales acostumbran a no coincidir cuando hay, como se ha observado, importantes efectos sustitución con otras bebidas y, posiblemente, con otros consumos.

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